Palabras para Julia

Qué paradójico es todo. Ahora que está de moda lo de las líneas rojas, una de las que me autoimpuse muy fuertecito es que Rosalía jamás tendría cabida en este bastión del arte y la cultura. Alguien tan rebozado en aditivos marquetinianos, con la dicción de un catador de polvorones en plena jornada laboral y que canta como una cacatúa oligofrénica nunca entrará aquí, hombre, por favor. Me decía yo.

Pero, amigo, nunca digas de este agua no beberé ni ya no quiero más cerveza. Y la culpable ha sido esta maravillosa versión de Palabras para Julia, uno de los más bellos y tristes poemas escrito en el siglo XX. Su autor, Jose Agustín Goytisolo, lo creó en 1965 para dedicarlo a su hija Jullia, a quien puso el mismo nombre que su madre, fallecida durante un bombardeo de la Guerra Civil en 1938 cuando el poeta era un niño. En los años 60 Paco Ibáñez la versionó con gran éxito, y es de esa adaptación del cantautor valenciano de la que se sirve la Motomami.

Palabras para Julia (José Agustín Goytisolo)

Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.

Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.

Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.


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