Para los jovenzuelos de mi generación Friends fue mucho más que una serie. Fue un fenómenos cultural que aún hoy, veintidós años después de que se cerrara para siempre la puerta del apartamento de Monica, sigue colmando de referencias nuestras conversaciones. En los tiempos actuales de plataformas y maratones seriéfilas es algo difícil de entender, pero en su momento cada capítulo era un acontecimiento que se esperaba con ansia, se paladeaba con el deleite de un gourmet y se comentaba luego una y otra vez con los amigos. Hoy, gracias a esas mismas plataformas, tenemos la posibilidad de reunirnos de nuevo en el Central Perk con toda la pandilla. Ya no es lo mismo, claro. Ni nosotros lo somos ni la sociedad lo es, pero la serie ha envejecido razonablemente bien (lo que dice mucho de la calidad de sus guiones), y volver a escuchar los acordes del I'll Be There For You abre la cápsula del tiempo que permanecía enterrada en mi cabeza. Y, hablando de esa legendaria sintonía de cabecera ...
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