Ya hablé en otra ocasión de cómo se gestó, según la leyenda, la amistad que desde 1530 uniría a Carlos V con Tiziano , fruto de la cual, probablemente, partiría este cuadro que, ejecutado en 1548, conmemora la victoria del Emperador sobre la Liga de Smalkalda en Mühlberg el 24 de abril de 1547. Los pintores de la época no trataban de retratar un rostro, no eran fotografías lo que hacían, sino algo que iba más allá de lo real. Cuando Tiziano pinta a Carlos V en la batalla de Mühlberg no lo está haciendo de manera absolutamente realista. Pone en sus manos la lanza de Longinos, que atraviesa casi en diagonal la composición y que alude a una reliquia que pertenecía a toda la dinastía de gobernantes del Sacro Imperio Romano Germánico desde Carlomagno. Era, supuestamente, la lanza con la que el centurión romano Longinos atraviesa el costado de Jesús cuando éste estaba en la Cruz, y que acaba en manos de Carlomagno. La leyenda decía que aquel que poseía la lanza tenía en su poder el d...
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