Pues Robert Langdon está de vuelta. Dan Brown nos ofrece en El último secreto una nueva aventura de su personaje fetiche, el profesor de Simbología de la Universidad de Harvard, en esta ocasión ambientada en las sugerentes calles de Praga, ciudad a la que Langdon se ha desplazado como acompañante de la profesora Katherine Solomon, con la que, después de muchos años de amistad, ha iniciado una relación. La profesora Solomon es una destacada científica defensora de la teoría noética, que postula que la conciencia no está originada por procesos cerebrales, sino que es un aspecto fundamental que va más allá de lo orgánico. En resumen, en lugar de considerar al cerebro como el creador de la conciencia humana, lo ven como un receptor, como un aparato de radio que capta las ondas que se encuentran fluyendo por el universo y que son las auténticas creadoras de nuestro ser. El caso que que la susodicha ha escrito un libro en el que expone todo lo que ha descubierto en ese campo tras muc...
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