"Ese era el lugar que el Destino le asignaba sobre la tierra y nada de lo que pudiera pensar o sentir iba a cambiarlo" En esta tercera entrega de las aventuras del capitán Alatriste (ya hablamos aquí de la primera y de la segunda ), publicada en 1998 con el título de El sol de Breda , encontramos al susodicho haciendo, por fin, lo que se espera de un soldado: ganarse el jornal en el campo de batalla. Aunque lo de cobrarlo, según cómo y cuándo, porque nunca destacaron los reyes españoles por su generosidad hacia quienes, aun siendo meros peones, eran el auténtico sustento de la grandeza de un imperio al que la costuras comenzaban a descomponérsele, si es que alguna vez pasaron de vistoso hilván. Así, Diego Alatriste, reincorporado al Tercio Viejo de Cartagena, cambia los no menos peligrosos callejones de la capital del Imperio por la humedad, el frío y la niebla de Flandes y, junto con sus viejos camaradas, participa en los acontecimientos que acabaron con el asedio y la re...
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