Según contó el propio Salvador Dalí , en 1951 se le apareció en sueños la imagen del Cristo crucificado que dibujó San Juan de la Cruz en el siglo XVI y, cuando despertó a la mañana siguiente comenzó a pintar su icónico Cristo de San Juan de la Cruz , resultado de una etapa de transición, en la que ha incluido ya la representación religiosa en su obra, pero al mismo tiempo se interesa por los postulados de la mecánica cuántica. Es el año en el que escribe su Manifiesto Místico , lo que denota su interés en esos años por la religión y, más que por la religión, por la espiritualidad. También supone este lienzo una autorreivindicación por parte de Dalí puesto que, al pintar al Salvador, él mismo se está reivindicando como salvador de la pintura moderna. Supone también, desde el punto de vista formal, un cambio de paradigma para el artista, que dirá: " Después de mi etapa surrealista, cubista, huyo de los Cristos expresionistas y quiero plasmar un Cristo bello, atlético ". Cr...
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