Don Juan de Austria no tenía empleo fijo en la corte, sino que era contratado para ocasiones especiales o como refuerzo de la plantilla de enfermos, idiotas y dementes encargados de entretener al Rey y sus invitados. No se conoce su nombre real, sólo su apodo que debía ser parte de la chanza, ya que lo equiparaba al más grande militar de los ejércitos imperiales e hijo natural de Carlos V . Para hacer honor a su apelativo, Velázquez lo retrata con un casco, un arcabuz, un peto y unas balas de cañón a sus pies. Vestido regiamente, empuña un bastón de mando y se cubre con un sombrero demasiado grande y levemente inclinado, rematado por un vistoso penacho de plumas. Esas ropas suntuosas no encubren, sin embargo, la verdadera naturaleza del bufón, sino que, más bien, la pone de manifiesto. A ello contribuye su ridículo bigote, sus pómulos prominentes, su mirada esquiva y su ceño fruncido. Ya no es joven. Sus manos son recias, pero sus delgadas piernas indican una complexión fr...
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