Joaquín Sorolla y la Hispanic Society

Comienzo esta entrada con un mombre: Archer Milton Huntington. Seguramente no te dirá nada, pero fue un millonario filántropo estadounidense tan enamorado de España que fundó en 1904 la Hispanic Society of America en Nueva York, centro de referencia para los estudios hispanos en Estados Unidos. En 1908 conoce la obra de Joaquín Sorolla en una exposición individual en Londres del artista valenciano y queda tan impresionado por su pintura que, en 1911, le encarga que recoja en lienzos de gran tamaño (tanto que, según se cuenta, Huntington dijo al artista que los pintara y que, ya luego, él construiría el edificio en función de sus dimensiones) su visión personal de España. Sorolla era ya por entonces un pintor de prestigio, por lo que ese encargo no le iba a salir barato al hispanista; 150.000 dólares de la época.

"Recorre las ciudades de España, retrata los aspectos que a ti te parezcan más interesantes de cada una de ellas y los expondremos aquí", le dijo Huntington. Y Sorolla se puso manos a la obra iniciando así una nueva etapa más costumbrista en su carrera. No le dio tiempo a visitar todas las regiones, pero en los catorce lienzos que completa (la faltaron la Región de Murcia, Asturias, Canarias y Baleares) y que se exhiben hoy en la biblioteca de la Hispanic Society encontramos una especie de enciclopedia visual de la España de su tiempo, una suerte de enorme álbum con lo cromos que él consideraba que caracterizaban el sentir y la diversidad de las distintas regiones, su luz, sus tradiciones, su color y sus gentes, ya sea en ambientes de fiesta o de trabajo.
 
Las grupas (Valencia) (Joaquín Sorolla, 1916, Hispanic Society, Nueva York)

 
Es una tarea larga y laboriosa que da por finalizada en 1919 y que, pese a las críticas negativas que recibe de algunos sectores que le tildan de haber caído en un exceso de folklorismo y de realizar un tipo de pintura obsoleta, alejada de las vanguardias que entonces estaban en boga, le sirve para acrecentar no sólo su cuenta corriente, sino también su fama internacional. 

Al igual que hay voces críticas, también hay menciones positivas que se extienden a nuestros días,  como la de Consuelo Luca de Tena, que fue directora del Museo Sorolla de Madrid, quien afirma que "a mí me parecen un anticipo del cinemascope, y tienen un poderío y una forma de reflejar el movimiento de las masas dignos de un gran director de cine". En mi opinión (mucho menos experta que la de Luca de Tena, pero para eso el blog es mío), sin ser sus mejores cuadros sí que desarrolla en ellos su gran habilidad para captar momentos y para reflejar tipos y ambientes, aprovechando las grandes dimensiones de los mismos para recrearse aún más en la que considero que es una de las mayores virtudes del valenciano. 

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