El valle del terror (sir Arthur Conan Doyle)

 

"Los hombres mediocres no reconocen a nadie por encima de ellos, pero los de talento reconocen enseguida al hombre genial" 

El valle del terror es la última de las cuatro novelas largas protagonizadas por el inefable Sherlock Holmes. Publicada inicialmente por entregas entre 1914 y 1915, hay quien piensa que es precursora de la novela negra, y lo cierto es que, con ella, Conan Doyle se aparta de lo que solía ser habitual en sus aventuras holmesiana y ahonda más en el contexto social en el que se desarrolla la trama.

En realidad, con El valle del terror el autor británico se marca un dos por uno, ya que el libro está conformado por dos partes claramente diferenciadas. La primera de ellas constituye la historia más tradicional: a manos de Holmes llega la noticia de que un tal Douglas, propietario de una vieja mansión en la campiña británica, corre un serio peligro. Pero al bueno de Sherlock no le da tiempo ni de salir del 221B de Baker Street cuando recibe la visita de un detective de Scotland Yard informándole de que el susodicho ha sido asesinado y pidiéndole  ayuda para tratar de atrapar al asesino. Al parecer, Douglas era un británico que había hecho fortuna en los Estados Unidos, pero que había regresado años después perseguido por una amenaza. En el pequeño pueblo en el que había buscado refugio vivía junto a su esposa, un viejo amigo de su época americana y el temor a ser descubierto por los poderosos enemigos que se había granjeado allí. Holmes pone en juego todas sus dotes deductivas para desentrañar el asunto, cosa que consigue de forma satisfactoria, aunque el resultado sea del todo sorprendente.

En la segunda parte nos transportamos a veinte años atrás, y abandonamos la bucólica campiña inglesa para introducirnos en el oscuro valle de Vermissa, un lugar ficticio de Estados Unidos en el que los hombres intentaban ganarse la vida sacando el fruto de las entrañas de la tierra a base de sudor y sangre. Ahí llega un joven y rudo irlandés huido de Chicago por problemas con la justicia, y pronto entra en contacto con una asociación que, disfrazada de hermandad filantrópica, está sembrando el terror (de ahí el sobrenombre que recibe el valle) en toda la zona a base de extorsiones y asesinatos.

La trama de esta segunda parte está inspirada en Molly Maguires, una sociedad secreta del siglo XIX afincada en zonas mineras de Reino Unido y Pensilvania, cuyos miembros fueron condenados a muerte por sus actos de terrorismo. En la caída de esta sociedad tuvo mucho que ver Allan Pinkerton y su prestigiosa agencia de detectives, y éstos también tienen cabida en la narración de Conan Doyle.

Ambas partes quedan enlazadas por una breve explicación final, en la que también asistimos al desenlace de una aventura por la que planea la figura del profesor Moriarty, archienemigo de Holmes y mente privilegiada al servicio del mal.

Conan Doyle había recurrido ya con anterioridad a este tipo de estructura en Estudio en Escarlata, la primera novela protagonizada por Holmes, pero en El valle del terror le da otra vuelta de tuerca y perfecciona su forma de describir los ambientes y los tipos, llegando a rozar incluso (todo lo que puede rozarla un escritor británico acomodado del siglo XIX que no se llame Charles Dickens) la denuncia social por las condiciones de vida en los asentamientos carboníferos norteamericanos.

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