Humillados y ofendidos (Fiódor Dostoyevski)


 

Si uno busca salir de una depresión, leer a Dostoyevski posiblemente no sea la opción más adecuada, porque las obras del ruso no es que destaquen por destilar alegría que digamos, pero es que la Rusia de su tiempo tampoco daba pie al optimismo y la felicidad. Y el sufrió de primera mano sus inclemencias. Humillados y ofendidos no iba a ser una excepción y, aún siendo estructuralmente más sencilla de leer que otras de sus novelas, está impregnada de ese denso pesimismo que le es tan característico y que hace de su lectura una tarea incómoda.

Publicada en 1862 tras cumplir el cruel castigo que le fue impuesto por su activismo en pos de la democracia en su país. Su condena inicial fue la pena de muerte, pero ésta fue conmutada sobre la bocina por cuatro años de trabajos forzados en Siberia y cinco más de servicio militar. Así que podemos decir que en esta novela escupe todo el odio que fue acumulando en esos nueve años hacia las clases poderosas y la injusticia social.

La novela tiene algo de autobiográfico, ya que el protagonista es un joven escritor que intenta abrirse camino en el mundo de la literatura mientras vive en la miseria y es testigo de cómo las maquinaciones de un cruel y cínico príncipe amenaza la felicidad de todos los seres a los que ama. Este escritor, Iván Petrovich, tiene tan buen corazón que es capaz de renunciar al amor de su vida, la joven Natacha (a la que conoce desde la niñez) con tal de que ella se sienta feliz, aún a sabiendas de que está cometiendo un error al fugarse con el hijo del príncipe, un pusilánime zagal al que le falta un hervor o incluso dos. Así, Iván Petrovich pasa toda la novela tratando de poner parches en el casco de un buque que hace aguas por todas partes: consolando a los padres de Natacha por la fuga de su hija con el patán del hijo del príncipe (príncipe que, por otro lado, es el causante de la miseria de la familia al acusar injustamente al padre) y a la pobre Natacha, consciente del daño que ha hecho a sus padres y a ella misma, pero loca de amor. 

Y, por si todo esto no fuera suficiente, en la vida de Iván Petrovich se mezcla también Nelly, una niña pobre y enferma a la que rescata de las zarpas de una malvada vieja que planeaba prostituirla. De carácter arisco, esta niña resulta haber sido también una víctima indirecta de la crueldad el príncipe, y tendrá un papel fundamental en el desenlace de la trama.

Humillados y ofendidos fue la primera novela larga de Dostoyevski, y de ella destacaba Oscar Wilde "la nota de sentimiento personal, la realidad áspera de la experiencia auténtica". Quizá melodramática en exceso, resulta una novela dura que plasma una sociedad con tal nivel de putrefacción que no discrimina clases sociales, pero cuyas consecuencias las pagan siempre los de abajo. También peca de maniqueísmo, ya que retrata a los malos como auténticos monstruos y a los bueno como seres sin mancha, pero, en cualquier caso, creo que es un libro adecuado para introducirse en su narrativa debido a lo lineal de una trama sencilla y sin exceso de personajes.

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