Retablo de Isenheim (Mathias Grünewald)

 Todo lo que pueda escribir sobre el Retablo de Isenheim queda en nada cuando se tiene la fortuna de poder apreciarlo en vivo. Cuando puedes sentarte anta cada una de sus tablas y admirar el simbolismo de su fondo y la minuciosidad de sus formas. Porque, pese a no ser una obra tan conocida como otras que pueden venirnos a la mente de inmediato cuando hablamos de pintura, el Retablo de Isenheim merece un hueco entre las más grandes creaciones artísticas de la historia de la humanidad, y sirva esta entrada como modesto homenaje y reconocimiento.

Se trata de un políptico pintado por el artista renacentista alemán Marthias Grünewald y con tallas del escultor Nicolás de Haguenau. Ambos lo realizaron entre 1512 y 1516 para la orden de los Antonianos, en concreto para su monasterio de Isenheim (de ahí su nombre), pequeña villa de Alsacia. Este monasterio se encontraba próximo a las rutas de peregrinaje que, desde el norte de Europa, tenían como destino Roma y Santiago, y en su hospital se colocó con la idea de que su mera contemplación sirviera de consuelo a los enfermos e, incluso, de que San Antonio pudiera interceder por su salvación. Allí permaneció hasta 1792, cuando fue trasladado a Colmar y, desde 1852 se ubica en la iglesia del antiguo convento benedictino de Unterlinden, actual Museo Unterlinden de Colmar. 

Habitualmente el retablo aparecía cerrado, ofreciendo en sus paneles centrales la Crucifixión de Cristo escoltada por San Sebastián atormentado por las flechas del Martirio a su izquierda y San Antonio amenazado por un monstruo a su derecha. Ambos santos se creía que protegían, el uno de la peste y el otro de la quemazón. La Crucifixión representa con realismo las torturas padecidas por Cristo con el propósito de fortalecer la unión del enfermo con el Salvador a través de los sufrimientos de ambos. Llama la atención que, a la derecha, San Juan Evangelista sostenga a María cuando se supone que éste fue decapitado por Herodes antes de que Cristo fuera crucificado.

Una vez abierto, cosa que se hacía para las festividades importantes relacionadas con la Virgen María, se revelan los paneles que representan, de izquierda a derecha, la Anunciación, el Concierto de los Ángeles, la Natividad y la Resurrección, pintadas todas con gran luminosidad y simbolismo. Todas estas escenas están relacionadas con la fe y la esperanza.

Retablo de Isenheim, primera apertura
 

Pero otra de las cosas que hace especial este retablo es que admite una tercera apertura. Es entonces cuando aparecen las esculturas de Haguenau representado al santo patrón de la comunidad sentado en un trono entre San Agustín y San Jerónimo, flanqueadas por paneles pintados representando a San Antonio atormentado por demonios y la visita de San Antonio a San Pablo. La predela muestra otro grupo escultórico con Cristo como Salvador del Mundo entre los Apóstoles.

Más allá de creencias, el virtuosismo de este retablo hace de él una obra admirable. Por momentos recuerda al universo de El Bosco, como por ejemplo en la tabla de San Antonio atormentado, y en otros podemos llegar a entrever un surrealismo primigenio, como en la tabla de la Resurrección. En resumen, una joya escondida que recomiendo mucho descubrir.

Retablo de Isenheim 
Mathias Grünewald (pintor) y Nicolás de Haguenau (escultor)
1512-1516
Museo Unterlinden (Colmar, Francia)

Comentarios