El bufón llamado don Juan de Austria (Diego de Velázquez)

 

Don Juan de Austria no tenía empleo fijo en la corte, sino que era contratado para ocasiones especiales o como refuerzo de la plantilla de enfermos, idiotas y dementes encargados de entretener al Rey y sus invitados. No se conoce su nombre real, sólo su apodo que debía ser parte de la chanza, ya que lo equiparaba al más grande militar de los ejércitos imperiales e hijo natural de Carlos V

Para hacer honor a su apelativo, Velázquez lo retrata con un casco, un arcabuz, un peto y unas balas de cañón a sus pies. Vestido regiamente, empuña un bastón de mando y se cubre con un sombrero demasiado grande y levemente inclinado, rematado por un vistoso penacho de plumas. Esas ropas suntuosas no encubren, sin embargo, la verdadera naturaleza del bufón, sino que, más bien, la pone de manifiesto. A ello contribuye su ridículo bigote, sus pómulos prominentes, su mirada esquiva y su ceño fruncido. Ya no es joven. Sus manos son recias, pero sus delgadas piernas indican una complexión frágil. Para mayor burla, a la izquierda del personaje se representa una batalla naval indeterminada con una clara pretensión satírica, ya que el auténtico Juan de Austria mandó la escuadra española en la batalla de Lepanto contra los turcos.

El bufón llamado don Juan de Austria 
Diego de Velázquez
1633
Óleo sobre lienzo
Museo del Prado (Madrid, España)

Entradas relacionadas 

Comentarios