Gracias, Javis, por descubrirnos que Lorca era gay

Los Javis acaban de estrenar en el Festival de Cannes La bola negra, película que tiene como principal inspiración la novela que Federico García Lorca comenzó a escribir en 1936 y quedó inconclusa tras su asesinato. Y, bueno, me gusta mucho cómo dirigen los Javis. Tienen frescura, criterio, originalidad y talento, así que apuesto a que será una buena película. Pero, como aún no he tenido ocasión de verla, no es de ella de lo que voy a hablar, sino de las repercusiones que ha tenido su exhibición en el mencionado certamen, donde su proyección se ha cerrado con la segunda ovación más larga en la historia del festival, ovación que, por cierto, pongo en cuarentena pues, con los tiempos que corren, es difícil saber hasta qué punto eran aplausos de elogio a la película o de wokismo bienqueda.

El caso es que, crecidos por este éxito, los directores se han venido arriba y han comenzado a perpetrar declaraciones que denotan que, si bien sus dotes artísticas son incuestionables, con las intelectuales puede abrirse un interesante debate. "Hace noventa años Lorca fue asesinado por el fascismo porque era gay", dijo uno de ellos, no sé cuál porque nunca he tenido claro quién es quién. Lo que sí sé es que es un argumento falso, simplísta y demagógico. No. No lo mataron por ser gay. En los motivos de su asesinato coexisten dos teorías: que fue ejecutado, bien por su implicación con el proyecto cultural y social de la República, bien por viejas rencillas familiares y, en ambos casos, el hecho de que fuera gay tenía la misma importancia que si fuera calvo o vegetariano. Pero, claro, la suma en una frase de las palabras "fascismo" y "gay" garantiza el aplauso del rebaño.

 


Si ya esa afirmación me parece fuera de lugar, aún lo está más esta otra, dicha no sé si por el mismo Javi o por el otro: "Me robaron un referente cuando yo era pequeño y estudiaba Lorca. Estudiarlo de una manera completamente aséptica ha sido homofobia toda la vida". Mira, señor Javi: que digas algo así en España me da un poco igual porque sólo lo creerá quien quiera creerlo. Los que tenemos un mínimo de objetividad, un mínimo de instrucción y un mínimo de años sabemos que es una burda falacia que busca rentabilizar el victimismo. Eso o que el emisor de la frase es un tonto de remate que cree que ha venido a descubrirnos lo que todos sabíamos desde hace años. Pero, sin ser yo nada chauvinista, me molesta mucho que lo digas fuera de España y ante micrófonos de todo el mundo porque ofreces una visión espuria de un país que lleva décadas siendo un referente en la lucha por los derechos LGTBI. Por otro lado, lo que me parece realmente dañino para el colectivo es reducir la obra de Lorca (o de cualquier otro artista) a su orientación sexual, como si por el hecho de ser realizada por un gay hubiera que valorarla de forma distinta. 

En resumen, veré con mucho gusto e interés La bola negra, pero los Javis ya sea con ánimo manipulador, por ignorancia o fruto de la euforia del momento no han estado bien. Lo mínimo que se les debe pedir, puestos a dar discursos grandilocuentes, es que sean serios, coherentes, veraces y conscientes de que no tienen delante a niños de cuatro años. Y, si no, que se dediquen a hacer películas, que se les da de puta madre, que expresen en ellas sus ideas y no me insulten.

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