"A lo mejor es justo lo que necesita el mundo: menos lógica y más fe"
Hay ocasiones en las que un libro cae en tus manos poco menos que por azar y comienzas a leerlo sin grandes expectativas. Son los que yo llamo libros melones, que lo mismo salen jugosos que pepinos. Es lo que me sucedió con El insólito peregrinaje de Harold Fry, y debo decir que ha sido una de las lecturas más agradables de lo que llevamos de año. Vale, seguramente no pasará a la historia de la literatura, pero su frescura y buenrrollismo hacen de ella una novela que se lee con mucho gusto, en ocasiones con una sonrisa en los labios, en ocasiones con una lagrimilla asomando por el rabillo del ojo y siempre con ganas de saber qué nueva aventura le espera al bueno de Harold Fry.
Porque Rachel Joyce nos narra la historia de Harold Fry, un anodino señor recién jubilado que vive con su esposa, con la que mantiene una relación bastante fría, en un pequeño pueblo del suroeste de Inglaterra. Una mañana recibe la carta de Queenie, una antigua compañera de trabajo, remitida desde la otra punta del país, en la que le dice que tiene un cáncer terminal. Harold, impactado por la noticia a pesar de que llevaba muchos años sin saber nada de ella, le escribe otra misiva de respuestas y sale a echarla al buzón, pero la conversación que mantiene con la empleada de una gasolinera le hace cambiar de idea. En lugar de depositarla en un buzón decide que se la entregará en mano y parte con lo puesto, sin ropa de abrigo, sin móvil y en mocasines, con la idea de que su aventura será un motivo de esperanza que ayude a su compañera.
En su viaje de más de mil kilómetros va encontrándose con personaje de los más variado que le ayudan y a los que escucha y eso, unido a las largas horas de caminata solitaria, le harán reflexionar sobre episodios de su pasado, de modo que su peregrinaje se convierte no sólo en un motivo de esperanza para Queenie, sino en una suerte de exorcismo emocional para el propio Harold y su relación con sus padres, su hijo y su mujer. Ésta, por otro lado, también tiene mucho en lo que meditar y tendrá su propio viaje por la memoria sin moverse de casa.
Rachel Joyce. actriz de teatro y televisión británica y guionista de la BBC, publicó en 2012 esta novela, la primera salida de su pluma, que pronto se convirtió en un gran éxito en su país y fue traducida a treinta idiomas. En 2023 llegó a las pantallas la adaptación cinematográfica protagonizada por Jim Broadbent.

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