Hay que ser muy valiente para, en pleno siglo XXI, tomar un poema de Gustavo Adolfo Bécquer (quizá el mayor exponente de la poesía romántica española del XIX) y ponerle música. Y no un poema cualquiera, sino su rima LIII, una de las más famosas e intensas del poeta sevillano y que dice:
Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.
Pero aquellas que el vuelo refrenaban
tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres…
¡esas… no volverán!
Volverán las tupidas madreselvas
de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas
sus flores se abrirán.
Pero aquellas, cuajadas de rocío
cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día…
¡esas… no volverán!
Volverán del amor en tus oídos
las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.
Pero mudo y absorto y de rodillas
como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido…; desengáñate,
¡así… no te querrán!;
Pues eso es lo que ha hecho el cantautor madrileño Ángel Sinpelo, y lo ha hecho de tal forma que ha transformado lo que podría resultar en un exceso almibarado de cursilería hoy en día, en una potente canción que podría pasar por actual. Mucho mérito el de Ángel Sinpelo, y por eso lo comparto aquí.
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