El disputado voto del señor Cayo (Miguel Delibes)

 

En junio de 1977 tienen lugar en España las primeras elecciones democráticas tras la larga dictadura de Franco. En el país se respiraba un ambiente de incertidumbre por los cambios que estaba teniendo lugar, pero sobre todo de esperanza por un porvenir de libertad en el que el pueblo volvería a ser dueño de su destino. Imbuido por ese ambiente, Miguel Delibes publica en 1978 la que sería su decimotercera novela: El disputado voto del señor Cayo. En ella, el autor vallisoletano quiso confrontar dos mundos aparentemente antagónicos: el político-intelectual que estaba germinando y el campesino apegado a la tierra y las tradiciones. 

Esta dicotomía la plasma Delibes con la llegada a un pueblo casi en ruinas en el que sólo habitan dos vecinos (que ni se hablan) de tres militantes de un partido político para hacer propaganda electoral. La forma de hablar y pensar del señor Cayo, su ancestral sabiduría ligada a las más profundas raíces rurales contrastan con el lenguaje de los recién llegados, quedando así patentes las antítesis entre esas dos concepciones de la vida y de la historia, así como el desmoronamiento del mundo representado por el señor Cayo que, en palabras del propio autor, "representa un símbolo de una cultura rural que se desvanece sustituida por la falta de humanidad de una nueva sociedad urbana, ruidosa y masificada".

Siendo una novela menor en la bibliografía delibeana es, no obstante, una sátira que invita a la reflexión desde la habitual posición pesimista de Delibes sobre el irreversible proceso de pérdida de identidad al que veía abocado al país, dejando en sus apenas 160 páginas un magnífico ejercicio de lucidez y una advertencia de que como diría Fito en A la luna se le ve el ombligo, no siempre lo urgente es lo importante.

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