Leer a Stefan Zweig (1881-1942) es una delicia, las cosas como son. Y si no estás de acuerdo, ahí tienes la puerta. Podría empezar aquí a glosar sus grandes títulos y no pararía hasta mañana, y eso que estoy escribiendo esta entrada a la hora del aperitivo, con una cervecica y unas olivas al lado. Pero, de entre todas ellas, hay una que entraría sin duda en mi pódium: Novela de ajedrez.
Considerada como su última novela, la escribió en 1941 durante su exilio en Brasil pocos meses antes de su suicidio, y en ella realiza una crítica a la barbarie del nazismo a través de una sutil alegoría con el ajedrez como protagonista. Corta, directa y profunda, en Novela de ajedrez Zweig deja entrever su pesimismo ante el desmoronamiento de la civilización occidental y el avance de la arrogancia y la incultura simbolizada en la figura del joven campeón del mundo Mirko Czentovic, tan talentoso para el ajedrez como egoísta, prepotente y falto de educación.
Éste viaja a bordo de un trasatlántico, y accede jugar una partida contra un grupo de aficionados que viajan en el mismo barco, los cuales cuentan con la ayuda del doctor B, un misterioso personaje que aprendió a jugar al ajedrez de memoria, sin fichas ni tablero, mientras permanecía retenido por la Gestapo. Utilizando sus métodos más sutiles de tortura, los nazis tenían al doctor B totalmente aislado en una habitación de la que sólo salía para los interrogatorios, y en una de esas salidas consiguió robar un libro de grandes partidas de ajedrez, lo que se convirtió para él en una salvación que le permitió llenar las largas horas de soledad. Pero, lo que en un principio era una salvación llegó a convertirse en una obsesión que le puso al borde de la locura por lo que, una vez recuperada su libertad, no vuelve a pensar en el juego hasta que Czentovic se cruza en su camino.
Así, el choque entre ambos personajes puede entenderse como una batalla entre la inteligencia y el mundo libre (encarnados en el doctor B) y la incultura y falta de pensamiento crítico (representadas por Czentovic), y su resultado un triste reflejo de los oscuros momentos que atravesaba la Europa de la época.
Con el paso de la obra de Stefan Zweig al dominio público, cosa que sucedió en 2023, están proliferando ediciones de sus obras a buen precio pero, por supuesto, yo recomiendo leer la de Acantilado, con traducción de Manuel Lobo.

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