Jael y Sísara (Artemisa Gentileschi)

 
 
Tras realizar dos versiones de Judit decapitando a Holofernes, de las cuales hablamos aquí, Artemisia Gentileschi (1593-1644) vuelve a recurrir a otra heroína del Antiguo Testamento para plasmar en otra obra su gran capacidad para reflejar la fuerza de una mujer en contra de la injusticia. En este caso recurre a la historia de Jael y Sísara, relatada en los capítulos 4 y 5 del Libro de los Jueces.
 
Según los textos bíblicos, el rey Jabin ejerció por medio de su general Sísara  una cruel opresión contra el pueblo de Israel durante veinte años. Al fin los israelíes consiguen derrotarlo en una batalla y Sísara, en su huida, encuentra refugio en la tienda de Jael, la cual lo recibió hospitalariamente, dándole de comer y curando sus heridas. Pero, cuando se quedó dormido, le atravesó la cabeza con una estaca y un martillo liberando así definitivamente al pueblo de Israel.

Más allá del retrato moral de una mujer ilustre y del autorretrato oculto en los ragsos de Jael, parece que el propio gesto es en sí el tema de exploración de la pintora, pues es el mismo que aparecerá veinte años más tarde en su Autorretrato como alegoría de la pintura.

Jael y Sísara 
Artemisia Gentilleschi
Óleo sobre lienzo
Hacia 1620
Museo de Bellas Artes de Budapest (Hungría)

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