Miguel Ángel ejecutó este monumental fresco de 13,70x12,20 metros y que incluye casi cuatrocientas figuras entre 1537 y 1541 para la Capilla Sixtina. Habían pasado alrededor de 25 años desde que el maestro Bounarroti acabó su no menos espectacular trabajo en la bóveda de esa misma capilla. La zona superior de la composición está ocupada por el mundo celestial presidido por Cristo, que levanta el brazo derecho en actitud de impartir justicia y cierto temor a los resucitados. A su lado, la Virgen María, y ambas figuras están rodeadas por un conjunto de santos, apóstoles y patriarcas que constituyen el primer grupo circular. Miguel Ángel pinta a ambos lados de este círculo central a diferentes mártires, vírgenes, bienaventurados y confesores de la iglesia, que forman una segunda corona. En las lunetas superiores aparecen dos grupos de ángeles que portan los símbolos de la Pasión. Quiso representar de este modo la salvación de la Humanidad a través de la llegada de Cristo en l...
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