Nunca he entendido la fama de Julio Iglesias , quizá porque lo que me tocó conocer de su carrera fue la última etapa, esa de discos grimosos que empezó con el Bamboleiro, bamboleira . Desde ese momento comenzó una deriva de atentados musicales en los que se atrevió a maltratar a Aznavour , Gardel o The Beatles con más ahínco que Ramoncín a Nirvana o Ismael Serrano a Extremoduro . Unos discos, además, de producción horrorosa. También fue la época en la que inició su proceso de orgasmización , en el que, en lugar de cantar, parecía estar en un coito permanente consigo mismo en cada canción, sustituyendo su otrora potente y limpio chorro de voz por un balbuceo desacompasado y autoerótico. Más allá de lo musical, como personaje tampoco me ha gustado nunca, empezando porque me repatea donde más duele que alguien que presume de españolía y que llegó a recibir muchísima pasta de instituciones públicas fijara su residencia fuera de España cual youtuber primigenio, y acabando porqu...
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